
NOS COMPROMETIMOS
Mar y Vino
El primero de noviembre llegó el gran día del compromiso. Honestamente, una de nuestras partes favoritas de esta historia es que Dave convirtió a varios de mis amigos y familiares en cómplices de todo el plan. Ellie, felizmente, prestó la fecha de su cumpleaños para la causa (gracias amiga), porque según yo… iba rumbo a su celebración. La invitación había llegado casi un mes antes, así que todo parecía completamente normal. De hecho, ese día llegué hasta con regalo para ella jajaja. Mientras todo eso pasaba, Dave ya había contactado previamente a mi familia, quienes viajaron de sorpresa desde Ciudad de México para estar presentes. Un detalle que hizo ese momento todavía más especial y significativo para nosotros. Y entonces sucedió... Con el atardecer de fondo, ahí estaba Dave esperándome en una terraza frente al mar, rodeados de una vista hermosa. En ese momento lo supe: ¡estaba ocurriendo! Claro que ambos estábamos suuuper nerviosos, pero también con el corazón acelerado, desbordado de emoción y felicidad. Definitivamente fue uno de los días más felices de nuestra vida. Dave tomó mis manos y dijo: – “Para mí eres muy valiosa y deseo que oremos juntos toda la vida… ¿quieres casarte conmigo?” Fueron palabras clave para mi corazón. Y entre lágrimas, emoción y una felicidad imposible de explicar, llegó mi respuesta: – “Sí, mi amor… acepto”. Un momento muy esperado, con Dios como testigo. Minutos después, la sorpresa continuó cuando vi llegar a mis papás. Eso hizo todo aún más emotivo, porque solo Dios y ellos saben cuánto ha ocurrido para llegar hasta este momento. Más tarde compartimos una cena junto a amigos cercanos algunos incluso viajaron para acompañarnos y celebramos uno de los momentos más especiales de nuestra historia. Hubo risas, lágrimas, abrazos… y hasta fuegos artificiales tuvimos. Definitivamente, fue mucho más hermoso de lo que alguna vez pudimos imaginar. Hoy estamos muy felices de celebrar nuestra boda junto contigo y de que puedas ser testigo de esta unión delante de Dios y de las personas que más amamos.
El primero de noviembre llegó el gran día del compromiso. Honestamente, una de nuestras partes favoritas de esta historia es que Dave convirtió a varios de mis amigos y familiares en cómplices de todo el plan. Ellie, felizmente, prestó la fecha de su cumpleaños para la causa (gracias amiga), porque según yo… iba rumbo a su celebración. La invitación había llegado casi un mes antes, así que todo parecía completamente normal. De hecho, ese día llegué hasta con regalo para ella jajaja. Mientras todo eso pasaba, Dave ya había contactado previamente a mi familia, quienes viajaron de sorpresa desde Ciudad de México para estar presentes. Un detalle que hizo ese momento todavía más especial y significativo para nosotros. Y entonces sucedió... Con el atardecer de fondo, ahí estaba Dave esperándome en una terraza frente al mar, rodeados de una vista hermosa. En ese momento lo supe: ¡estaba ocurriendo! Claro que ambos estábamos suuuper nerviosos, pero también con el corazón acelerado, desbordado de emoción y felicidad. Definitivamente fue uno de los días más felices de nuestra vida. Dave tomó mis manos y dijo: – “Para mí eres muy valiosa y deseo que oremos juntos toda la vida… ¿quieres casarte conmigo?” Fueron palabras clave para mi corazón. Y entre lágrimas, emoción y una felicidad imposible de explicar, llegó mi respuesta: – “Sí, mi amor… acepto”. Un momento muy esperado, con Dios como testigo. Minutos después, la sorpresa continuó cuando vi llegar a mis papás. Eso hizo todo aún más emotivo, porque solo Dios y ellos saben cuánto ha ocurrido para llegar hasta este momento. Más tarde compartimos una cena junto a amigos cercanos algunos incluso viajaron para acompañarnos y celebramos uno de los momentos más especiales de nuestra historia. Hubo risas, lágrimas, abrazos… y hasta fuegos artificiales tuvimos. Definitivamente, fue mucho más hermoso de lo que alguna vez pudimos imaginar. Hoy estamos muy felices de celebrar nuestra boda junto contigo y de que puedas ser testigo de esta unión delante de Dios y de las personas que más amamos.
El primero de noviembre llegó el gran día del compromiso. Honestamente, una de nuestras partes favoritas de esta historia es que Dave convirtió a varios de mis amigos y familiares en cómplices de todo el plan. Ellie, felizmente, prestó la fecha de su cumpleaños para la causa (gracias amiga), porque según yo… iba rumbo a su celebración. La invitación había llegado casi un mes antes, así que todo parecía completamente normal. De hecho, ese día llegué hasta con regalo para ella jajaja. Mientras todo eso pasaba, Dave ya había contactado previamente a mi familia, quienes viajaron de sorpresa desde Ciudad de México para estar presentes. Un detalle que hizo ese momento todavía más especial y significativo para nosotros. Y entonces sucedió... Con el atardecer de fondo, ahí estaba Dave esperándome en una terraza frente al mar, rodeados de una vista hermosa. En ese momento lo supe: ¡estaba ocurriendo! Claro que ambos estábamos suuuper nerviosos, pero también con el corazón acelerado, desbordado de emoción y felicidad. Definitivamente fue uno de los días más felices de nuestra vida. Dave tomó mis manos y dijo: – “Para mí eres muy valiosa y deseo que oremos juntos toda la vida… ¿quieres casarte conmigo?” Fueron palabras clave para mi corazón. Y entre lágrimas, emoción y una felicidad imposible de explicar, llegó mi respuesta: – “Sí, mi amor… acepto”. Un momento muy esperado, con Dios como testigo. Minutos después, la sorpresa continuó cuando vi llegar a mis papás. Eso hizo todo aún más emotivo, porque solo Dios y ellos saben cuánto ha ocurrido para llegar hasta este momento. Más tarde compartimos una cena junto a amigos cercanos algunos incluso viajaron para acompañarnos y celebramos uno de los momentos más especiales de nuestra historia. Hubo risas, lágrimas, abrazos… y hasta fuegos artificiales tuvimos. Definitivamente, fue mucho más hermoso de lo que alguna vez pudimos imaginar. Hoy estamos muy felices de celebrar nuestra boda junto contigo y de que puedas ser testigo de esta unión delante de Dios y de las personas que más amamos.





ESTA ES NUESTRA HISTORIA
ESTA ES NUESTRA HISTORIA
LLUVIA Y DAVID
LLUVIA Y DAVID
Amamos porque él nos amó primero. 1 Juan 4.19 NTV
Amamos porque él nos amó primero. 1 Juan 4.19 NTV


